Claustrofobia

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Claustrofobia => Miedo a los lugares cerrados

La claustrofobia es el miedo intenso e irracional a los lugares cerrados, en particular a quedarte atrapado en ellos y no poder escapar.

Las situaciones más comunes que activan la claustrofobia suelen ser entrar dentro de un ascensor, quedarte encerrado en una habitación sin ventanas, hacerte una resonancia magnética, o volar en avión.

Tipos de Claustrofobia

A pesar de su definición, la Claustrofobia abarca más que el miedo a los lugares cerrados.

En ese sentido, se puede hablar de 3 tipos de claustrofobia:

Miedo a los lugares cerrados o reducidos

Se trata del temor mas común entre las personas claustrofóbicas. Sienten ansiedad en espacios cerrados o en los que por sus pequeñas dimensiones, generan la idea de estar cerrados o sellados.

Algunas personas pueden sentir miedo intenso de forma generalizada a cualquier lugar estrecho o confinado, sin embargo, otros sólo lo experimentan en algunos de estos espacios cerrados.

Temor a la restricción de movimientos

Este tipo de miedo puede derivar del anterior, sin embargo, atiende a situaciones diferentes, ya que la persona claustrofóbica puede experimentar temor a los movimientos restringidos incluso en lugares que no son necesariamente cerrados.

El temor a los movimientos limitados se basa en la creencia de no poder correr rápido, salir apresuradamente o escapar en caso de una emergencia, por lo cual estos pacientes lo pueden percibir incluso en lugares abiertos pero repletos de personas.

En algunos casos es la multitud de personas lo que limita el movimiento (por ejemplo en un concierto, un mercado grande repleto de gente), pero en otros la ansiedad es causada por no poder salir (p.e. en una montaña rusa o en un avión) al estar sujetos al asiento y no poder moverse libremente o bajar.

Un aspecto poco comentado de este tipo de claustrofobia es que algunos pacientes experimentan ansiedad al llevar anillos o pulseras muy ajustados por miedo a no poder quitárselos.

Miedo a la asfixia

En los trastornos de ansiedad es normal temer quedarte sin aire y no poder respirar debido a la sensación de falta de aire, pero para algunos pacientes claustrofóbicos este temor va más allá, y tienen miedo a morir asfixiados por agotar el aire que se encuentra en el lugar cerrado.

En estos casos, la claustrofobia puede desembocar en una fobia alterna, la pnigofobia, comprendida como el miedo irracional a no poder respirar o sofocarse.

Es importante definir la causa de este particular miedo, ya que en algunos trastornos no relacionadas con la claustrofobia, puede ser provocado por el temor a tragar alimentos (es el caso de la fagofobia, el miedo a ahogarse al tragar).

En el caso de la claustrofobia, el miedo a la asfixia es provocado por la creencia de que el lugar carece de oxigeno debido a lo estrecho de sus dimensiones o por estar cerrado.

Esta idea puede acrecentarse debido a la opresión en el pecho que muchos claustrofóbicos experimentan durante un ataque de pánico.

Un paciente claustrofóbico puede experimentar los diferentes tipos de Claustrofobia, o por el contrario uno de estos tipos podría predominar sobre los otros.

Por ejemplo estar más acentuado el temor a la asfixia, o por el contrario presentarse sólo el temor a los movimientos limitados.

Causas

Aunque existe cierta predisposición genética a padecer claustrofobia, en la gran mayoría de los casos, las causas de la Claustrofobia implican uno o varios eventos traumáticos en la infancia haciendo que la persona asocie los lugares cerrados con la sensación de pánico y ansiedad.

Entre los factores genéticos, psicológicos y externos que pueden causar claustrofobia destacan:

Causas de la claustrofobia

Acontecimientos Traumáticos

La gran mayoría de los psicólogos asocian la causa principal de la claustrofobia con acontecimientos traumáticos ocurridos durante la niñez o adolescencia. Este trastorno de ansiedad resulta del aprendizaje asociativo de sentimientos negativos y desagradables, con lugares cerrados o reducidos

Las experiencias que pueden tener este efecto pueden incluir:

  • Quedarte atrapado o mantenido en un lugar confinado, ya sea por accidente o a propósito.
  • Perderte lejos de tus padres o amigos en una zona abarrotada de personas.

Este proceso es realmente sencillo y muy común, debido a que en la infancia el razonamiento crítico no se encuentra completamente desarrollado, cualquier situación u objeto que provoque en el infante un gran temor, queda fijado en su memoria, enlazándose con la emoción experimentada.

En ocasiones futuras en las cuales el espacio sea similar al de esa situación original, el niño evocará el mismo miedo que experimentó en la situación traumática. Este patrón de comportamiento persistirá hasta la edad adulta si no es tratado mediante de procedimientos conductuales o psicoterapia.

Conductas Aprendidas

En ocasiones la causa de este trastorno proviene de la observación y el aprendizaje en una edad temprana. En este sentido, observar la reacción de ansiedad ante lugares cerrados por parte de uno de tus padres, puede llevarte a imitar su comportamiento y a repetirlo ante situaciones parecidas.

En otras palabras, al ver que el adulto se asusta en un espacio cerrado, aprendes que la reacción adecuada es el miedo, y que debes huir de este tipo de lugares.

Percepción del Espacio Cercano

Un estudio reciente muestra que el modo en que percibimos nuestro espacio cercano y nuestro espacio lejano está íntimamente relacionado con el desarrollo de la Claustrofobia.

Este estudio demostró que las personas claustrofóbicas consideran su espacio cercano más grande, aunque no está claro si es una causa o una consecuencia de la claustrofobia.

Herencia Genética

La evolución humana ha preparado el cerebro humano para reconocer situaciones que pueden ser peligrosas. Se trata de una ventaja evolutiva que permite a la especie humana reconocer rápidamente una situación de peligro en la que debemos de escapar para poder sobrevivir.

En ciertos espacios cerrados puede existir el peligro de asfixia o de inanición, lo que puede haber llevado a ciertas personas tener una mayor predisposición genética a la claustrofobia.

Tamaño de la Amígdala

La amígdala, juega un papel importante en nuestro cerebro en lo que se refiere al control de la ansiedad. De este modo, se ha demostrado que el tamaño de la amigdala puede influir en la predisposición de una persona a padecer un trastorno de Ansiedad y ataques de pánico, incluyendo algunas fobias como la claustrofobia.

Consecuencias

A pesar de que la claustrofobia suele tener un impacto importante en la vida cotidiana de las personas claustrofóbicas, normalmente no suelen buscar tratamiento y se limitan a evitar los lugares cerrados.

En algunos casos la evitación no tiene mayor trascendencia, pero en otros puede acabar afectando a su vida laboral, personal e incluso a su salud.

Algunos ejemplos de la consecuencias de la claustrofobia pueden ser:

Ascensor

Los ascensores suelen considerarse la kriptonita de las personas claustrofóbicas por ser lugares pequeños y completamente cerrados, pero generalmente tienen poco impacto en su vida cotidiana ya que simplemente optan por evitarlos usando siempre las escaleras, incluso en el caso de tener que subir a lo alto de un rascacielos.

➤ Leer más sobre las Claustrofobia en Ascensores

Avión

Habitualmente el miedo a volar está relacionado con el temor de tener un accidente o incluso con el miedo a las alturas, pero para una persona claustrofóbica el problema es la sensación de estar atrapado durante todo el vuelo y no poder escapar. También es habitual que se obsesionen con que las puertas se quedarán bloqueadas y no podrán salir.

Es habitual que muchas personas con claustrofobia opten por no volar, lo que puede acabar limitando sus opciones tanto personales (vacaciones, visitar a un amigo...) como laborales (algunos trabajos requieren viajar constantemente o esporádicamente).

➤ Leer artículo Claustrofobia Avión ▷ 5 pasos para Superar tu fobia

Metro

Si bien las estaciones de metro no son exactamente cerradas, el hecho de que estar bajo tierra aumenta la sensación de claustrofobia, sobretodo al alejarse de la salida. Además se añade el hecho de que una vez que estás dentro del vagón de metro no puedes salir hasta la siguiente parada.

Por todo ello las personas claustrofóbicas suelen evitar el metro. En este caso la claustrofobia apenas tiene consecuencias, más allá de tener que usar otro medio de transporte.

➤ Leer artículo Claustrofobia en el metro ▷ Cómo manejar tu fobia

Resonancia Magnética

La forma de una resonancia magnética es un cilindro con aberturas en ambos lados, pero la obligación de estar tumbado dentro sin poder moverte crea sensación de claustrofobia.

Si bien es una prueba poco habitual, muchas personas con claustrofobia abandonan tratamientos médicos imprescindibles para su salud con tal de no realizarse esta prueba, o incluso otras como por ejemplo un TAC (Tomgrafía Axial Computerizada).

➤ Leer artículo Cómo Superar tu Claustrofobia en una Resonancia Magnética

Habitaciones cerradas

Algunos trabajos pueden requerir trabajar en una habitación cerrada o pequeña o incluso tener que realizar reuniones en un cuarto de este tipo, lo que puede tener como consecuencia que la persona con claustrofobia acabe por abandonar dicho trabajo.

En algunos casos de claustrofobia más severa, la persona claustrofóbica puede evitar ir al baño en lugares que no conoce (por no poder dejar abierta la puerta del baño) o ir a cines, teatros o incluso discotecas. Aunque en estos últimos casos entra en juego el factor de la aglomeración de personas y la posible dificultad para poder salir.

Síntomas

Los síntomas principales de la claustrofobia incluyen ansiedad, miedo y evitación de los lugares cerrados o reducidos.

Estos y otros síntomas se activan al entrar o estar en un espacio cerrado o al tener la sensación de no poder escapar.

Síntomas comunes de la claustrofobia

Los síntomas más frecuentes de la claustrofobia son:

  • Miedo intenso y ansiedad ante los espacios cerrados o limitados
  • Aceleración del ritmo cardíaco
  • Mareos y nauseas.
  • Ventilación, es decir exceso de respiración
  • Sensación de asfixia o falta de aire a pesar de estar hiperventilando
  • Temblores y nauseas
  • Sudor y escalofríos
  • Entumecimiento
  • Sequedad en la boca
  • Sensación de mariposas en el estómago
  • Sentirse confuso y desorientado
  • Miedo al desmayo
  • Opresión o dolor en el pecho
  • Dolores de cabeza y aturdimiento.
  • Ataques de pánico
  • Miedo a perder el control
  • Temor a hacer el ridículo
  • Evitación de lugares cerrados.

Es importante destacar que para que te diagnostiquen claustrofobia, debes haber padecido la mayoría de estos síntomas durante un periodo de 6 o más meses (criterios de diagnóstico de la claustrofobia DSM V).

Comportamientos habituales en claustrofóbicos

Existen ciertos comportamientos que se dan habitualmente en las personas que padecen claustrofobia. Los más típicos son:

  • Comprobar permanentemente las salidas al entrar en una habitación y tratar de permanecer siempre junto a ellas.
  • Evitar conducir o utilizar transportes públicos cuando es probable que hay mucho tráfico en el trayecto.
  • Utilizar las escaleras en lugar del ascensor, incluso en casos de dolores musculares.
  • Evitar situaciones que puedan implicar restricción de movimiento como por ejemplo hacer cola en el supermercado, o subir a un avión.
  • Al planificar unas vacaciones comprobar que te asignan una planta baja o poco elevada.

La sensación de claustrofobia suele estar ligada a lugares nuevos, es decir que puedes estar acostumbrado a estar con la puerta cerrada en una habitación de tu casa, pero tener ansiedad en un cuarto cerrado de las mismas dimensiones en el que nunca habías estado, o que has visitado menos veces.

Tratamiento

La claustrofobia puede ser tratada y curada mediante una exposición gradual a los lugares cerrados.

La terapia puede ser realizada con realidad virtual e incluir el aprendizaje de técnicas de relajación, modificación de patrones de pensamiento, y en los casos más graves puede acompañarse de tratamiento farmacológico.

De ese modo, tras diagnosticarte Claustrofobia, un psicólogo puede recomendarte una o más de las siguientes opciones de tratamiento:

Exposición Progresiva a Espacios Cerrados

La terapia de exposición gradual es uno de los tratamientos más eficaces para tratar la claustrofobia, un método que te enseña poco a poco a controlar tu respuesta ante los lugares cerrados.

La exposición no debe ser drástica, en ese sentido, el terapeuta te expone poco a poco a las situaciones que te asustan para ayudarte a superar tu miedo y tu ansiedad.

Por ejemplo, podrías empezar imaginando un cuarto pequeño o visualizando una foto de un espacio estrecho. A medida que ganes confianza en sesiones posteriores podrías acercarte al umbral de la puerta, entrar en la habitación unos segundo y aumentar el tiempo sucesivamente.

El objetivo es aumentar progresivamente y combinar la exposición con técnicas de relajación hasta que seas capaz de enfrentarte a un espacio cerrado sin sentir ansiedad.

Realidad Virtual en Entornos Claustrofóbicos

Dentro de las terapias de exposición destaca el uso de Realidad Virtual en espacios claustrofóbicos por sus excelentes resultados, aunque no todos los psicólogos la aplican debido al coste de las gafas de realidad virtual y de las aplicaciones asociadas.

Tratamiento de la claustrofobia

El Psicólogo y el paciente tienen acceso a todo tipo de entornos virtuales completamente configurables que simulan espacios cerrados sin tener que salir despacho del psicólogo.

En los siguientes videos de youtube podrás ver algunos ejemplos de los entornos de realidad virtual más utilizados para tratar la claustrofobia:

Con un sólo click el terapeuta tiene un control total de las condiciones, pudiendo jugar con los parámetros para activar o desactivar tus respuestas ansiosas. Al ser el espacios cerrados completamente configurables, es muy fácil definir y planificar un plan de tratamiento gradual

Técnicas de Relajación

Existen diferentes tipos de terapia para tratar la Claustrofobia, siendo algunos más eficaces que otros, pero lo que tienen en común es que todos empiezan por enseñarte técnicas relajación.

Estas técnicas te serán útiles para bajar la ansiedad durante un episodio claustrofóbico. Lás más destacadas son la relajación muscular progresiva y los ejercicios de respiración.

Tratamiento Psicológico de la Claustrofobia

Entre los tratamientos psicológicos de la claustrofobia se considera que el más efectivo es la Terapia Cognitivo Conductual, que destaca por ser una terapia práctica y de corta duración, que no se centra en la causa del problema sino en como solucionarlo.

El objetivo de la terapia es cambiar tus pensamientos y comportamiento negativos relacionados con los espacios limitados o cerrados, para ayudarte a calmar tu ansiedad y disminuir tu claustrofobia.

En este sentido, los pensamientos y comportamientos a modificar suelen estar relacionados con el sentimiento de no poder escapar o con la sensación de falta de aire.

Tratamiento Farmacológico de la Claustrofobia

En los casos más graves de ansiedad, un médico o un psiquiatra pueden recetarte medicamentos para reducir tu claustrofobia. En esos casos se suelen prescribir ansiolíticos y antidepresivos:

  • Los ansiolíticos más utilizados suelen ser del grupo de las benzodiacepinas como por ejemplo alprazolam, loracepam o el diacepam.
  • En cuanto a los antidepresivos más usados suelen ser los denominados Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (ISRS), entre los que se encuentran la fluoxetina, la fluvoxamina, la paroxetina, la sertralina, la citalopram y el escitalopram..

Es importante remarcar que la medicación y las pastillas no son una solución a largo plazo, pero si pueden ayudarte a bajar tus niveles de claustrofobia durante el tratamiento psicológico.

Se estima que el tratamiento de la claustrofobia suele durar de media alrededor de 12 sesiones, aunque la duración de cada caso puede variar mucho dependiendo de la gravedad de esta fobia.

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Sobre Eva Mª Vallejo

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Me llamo Eva Mª Vallejo, soy la creadora de fobiass.com y durante más de 15 años he trabajado como Psicóloga en Palma de Mallorca especializada en el tratamiento de fobias y trastornos de ansiedad.