Ceraunofobia

La ceraunofobia (del griego cerauno que se traduce como trueno, relámpago o rayo), también conocida como astrafobia, brontofobia o tonitrofobia es el miedo irracional a los truenos y relámpagos, o en otras palabras, el miedo a las tormentas eléctricas.

El miedo a los relámpagos y truenos es una de las fobias más comunes, conjuntamente con la claustrofobia (miedo a los lugares cerrados), la acrofobia (fobia a las alturas) y la aerofobia (el miedo a volar)

Sintomas

Una persona con ceraunofobia suele sentir ansiedad y miedo durante una tormenta eléctrica o cuando anticipe que se pueden producir rayos y truenos. Los síntomas más típicos son los que se acompañan a la gran mayoría de las fobias como respiración acelerada, temblores, sudor, ataques de pánico, náuseas, y pulsaciones aceleradas e incluso llanto.

Sin embargo, hay algunas reacciones que son exclusivas de la ceraunofobia. Por ejemplo, se suele buscar la tranquilidad acompañandose de otras personas y los síntomas empeoran cuando se está solo. A parte, muchas personas que sufren esta fobia buscan un refugio adicional durante la tormenta, escondiendose por ejemplo debajo de una cama, bajo las sábanas, en un armario, en un sótano o en cualquier otro espacio donde se sientan más seguros.

Por lo la persona con ceraunofobia hace esfuerzos para reducir el sonido del trueno, por ejemplo cubriéndose los oídos, bajando las persianas o insonorizando una habitación.

Una signo de padecer ceraunofobia suele ser mostrar una gran obsesión por seguir los pronósticos meterorológicos, estando muy alerta de que pudiera formarse una tormenta eléctrica, sobretodo (pero no solamente) en los días de lluvia.

Esta fobia puede llegar a ser tan grave que la persona no salga de casa sin comprobar primero el tiempo, o incluso que sólo vaya a sitios que estén cerca de un refugio que considere seguro.

La ceraunofobia puede darse en personas de cualquier edad, y si bien es mucho más común en niños, estos suelen superar el miedo a las tormentas por si sólos al madurar.

En cualquier caso, tanto en adultos como en niños, el miedo a los truenos y relámpagos no se considera una fobia a menos que persista por un periodo de seis o más meses.

Tratamiento

El tratamiento más utilizado y posiblemente el más eficaz para la ceraunofobia es la exposición gradual a las tormentas eléctricas, aunque la terapia cognitiva conductual también puede ser usada para tratar esta fobia.

En muchos casos se instruye al paciente para que se repita frases traquilizadoras durante una tormenta, y se le enseñan otras técnicas de relajación como la respiración diafragmática o la relajación muscular progresiva.

Un dato curioso es que muchos animales, sobretodo los perros, muestran una ansiedad severa durante las tormentas

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