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Claustrofobia en niños

La claustrofobia es un miedo infantil bastante común. De hecho muchos niños muestran ansiedad al ser confinados en lugares cerrados.

Claustrofobia en niños

Si tu hijo teme entrar en ascensores, túneles o habitaciones pequeñas, estos consejos le ayudarán a superar claustrofobia.

¿Cómo tratar la claustrofobia en niños?

  • Si el niño se muestra muy nervioso o incluso llega a tener una rabieta cuando al entrar en un espacio cerrado no le fuerces.
  • No te burles de él, ni le ridiculices delante de los demás, ni le restes importancia a sus miedos.
  • A la hora de describir los lugares cerrados utiliza palabras positivas como "acogedor".
  • Plantéale juegos que impliquen entrar en un lugar pequeño, como crearse su propia tienda de campaña con dos sillas y una manta, o crear, pintar y jugar con un castillo hecho a partir de una caja.

Ejemplo de exposición a la claustrofobia en niños

A la hora de exponer a tu hijo a la claustrofobia es muy importante que lo hagas de una forma muy gradual, con pequeños pasos que le permitan ganar confianza poco a poco y convencerse de que no hay nada que temer.

Prueba con los siguientes pasos para hacer que se acostumbre a la sensación de estar atrapado. Hazlo de una forma paulatina, repitiendo varios días, y asegúrate de que domina cada ejercicio antes de pasar al siguiente.

  • Pídele a tu hijo que se ponga de pie y envuélvelo con una manta grande para que se acostumbre a la sensación de tener sus movimientos restringidos.
  • Tumba a tu hijo en el sofá y pon un cojín grande encima de él y dile que vas a presionar muy lentamente hacia abajo, pero que si se agobia en cualquier momento que te haga una señal o que te pida que pares y lo levantarás. El objetivo final es que llegues a sentarte en el cojín encima de tu hijo, pero ten paciencia algunos niños pueden necesitar semanas.
  • Consigue una caja lo suficientemente grande como para que quepa el niño, a ser posible que doble su tamaño sentado en las primeras exposiciones y pídele a tu hijo que permanezca dentro con la caja abierta. En sucesivas sesiones cierra un poco la tapa a medida que gane confianza, y juega con el tiempo de exposición, empezando por unos pocos segundos.

La clave de estos ejercicios es el control, el niño tiene que sentir que tiene el control de la situación, y que pararéis en el instante en que te lo pida.

Asegurate de plantearlo como un juego retándole a batir su propio récord cada día. Es más importante que seáis constantes que avanzar mucho en un sólo día.

Cuanto más acostumbrado esté a esta sensación en la sensación de estar encerrado, mejor tolerará la claustrofobia en las experiencias del mundo real.

Si la claustrofobia impide a tu hijo llevar una vida normal o tiene un gran impacto en su vida cotidiana, considera buscar la ayuda de un psicólogo para tratar este trastorno.

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