Claustrofobia y genética

Si bien en psicología suele asociarse la claustrofobia a una respuesta a situaciones traumáticas (condicionamiento clásico), sorprendentemente un estudio publicado por Transl Psychiatry asocia la claustrofobia con mutaciones en el gen GPm6A.

Esta investigación viene a confirmar las teorías que sugieren que existe una predisposición genética a padecer claustrofobia, pudiendo darse de forma hereditaria en algunas familias.

El experimento

Este estudio liderado por El-Kordi trataba de comprobar el efecto del gen Gpm6a (relacionado con el estrés) en ratones, para lo que crearon un ratón modificado genéticamente en el que se eliminaba este gen.

Los investigadores sometieron al ratón a varias pruebas para comprobar el papel que desempeña el gen Gpm6a en la regulación del estrés. Sin embargo los resultados del experimento sorprendieron a los propios investigadores.

Los ratones tienen una tendencia innata a evitar zonas abiertas y prefieren los espacios cerrados, por lo que al ser sometidos a estrés tienden a esconderse en zonas cerradas para protegerse de posibles depredadores.

Sorprendentemente el ratón de la prueba evitaba los espacios cerrados, un comportamiento que va contra el instinto natural de la mayoría de ratones.

Repitieron el estudio con varios ratones y los resultados fueron siempre los mismos, los ratones con el gen Gpm6a eliminado al ser sometidos tanto a estrés leve como elevado mostraban un comportamiento claustrofóbico.

Estudio en humanos

Para comprobar si el gen Gpm6a juega un papel importante en el desarrollo de la claustrofobia en humanos, el equipo de investigadores analizó la secuencia de ADN humano del gen GPM6A en 115 individuos (47 con claustrofobia, y 68 como grupo de control).

Sorprendentemente los individuos clautrofóbicos mostraban un mayor índice de mutaciones en el gen GPM6A, lo que sugiere una relación clara entre genética y claustrofobia.

Para tratar de comprobar la relación de determinadas mutaciones del gen GPM6A, estos investigadores ampliaron el estudio a dos familias de las que varios miembros padecían claustrofobia.

El estudio confirmó que los familiares con claustrofobia padecían mayores mutaciones en el gen, pero no se pudieron establecer más correlaciones con el tipo de mutación debido al pequeño tamaño de la muestra de individuos.

Conclusión

Es la primera vez en neurociencia que se descubre que un solo gen regula la claustrofobia y que se comprueba científicamente la existencia de un componente hereditario en la claustrofobia.

Y aunque todavía se desconoce el mecanismo exacto que vincula el gen Gpm6A con el miedo a los espacios cerrados, un estudio más detallado podría llevarnos a comprender mejor las causas de la claustrofobia y a mejorar su tratamiento.

Todavía queda mucho camino por recorrer, pero sin duda este experimento y el estudio realizado por el equipo de la psicóloga Stella Lourenco en 2011 sobre claustrofobia y percepción nos ayudan a conocer un poco más sobre esta fobia.

Fuentes +

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