Taurofobia

La taurofobia es el miedo desproporcionado o la aversión a los toros. El origen de la palabra es griego y deriva de la unión de tauro (toro) y de fobos (miedo o aversión)

Desambiguación: algunas personas confunden la taurofobia con el la antitauromaquia o sentimiento antitaurino, pero mientras que la taurofobia es el miedo o la aversión al toro como animal, la antitauromaquia es el activismo que se opone a la utilización de toros en espectáculos o festejos, por considerar que el toro bravo sufre maltrato tanto en las corridas de toros como en los encierros.

Causas

El origen de la taurofobia es similar al de otras fobias, pudiendo darse por un hecho traumático ocurrido normalmente durante la infancia, en el que el toro es el principal desencadenante.

Este evento traumático puede darse en presencia de la persona que sufre esta fobia, o por el contrario llegarle en forma de historia. Un ejemplo claro podría ser la muerte de un ser querido ya sea toreando, o al ser embestido por un toro en el campo.

Aunque en otras ocasiones, las fobias también deberse a un comportamiento aprendido. Por ejemplo, si uno de tus progenitores muestra un miedo extremo al cruzarse con un toro al otro lado de la valla, siendo niño, puedes aprender que el comportamiento adecuado al ver uno de estos bovinos, es mostrar miedo y huir.

Síntomas

Sin duda los toros son animales que tanto por sus dimensiones como por su astado pueden generar miedo en caso de encontrar uno suelto, pero para una persona que sufra taurofobia, este miedo o ansiedad puede producirse incluso al ver una foto de un toro.

Los síntomas de la taurofobia pueden incluir respiración acelerada, taquicardias, temblores y otros síntomas de ansiedad.

Tratamiento

Normalmente debido a que la mayoría vivimos en núcleos urbanos donde es improbable encontrar un toro, y es fácil evitar las ganaderías donde pastan los toros de lidia, la taurofobia no suele tener un gran impacto en la vida de las personas que sufren esta fobia, por lo que no suele ser tratada.

En cualquier caso, si la taurofobia crea un gran malestar a la persona, puede ser tratada utilizando las mismas técnicas psicológicas usadas en el tratamiento de otros tipos de zoofobia.

Por ejemplo, la cinofobia (miedo intenso e irracional a los perros) y la muridofobia (fobia a las ratas y ratones) suele ser tratada mediante Terapia Cognitivo Conductual, donde el psicólogo ayuda a su paciente a identificar y modificar sus pensamientos irracionales relacionados con el animal que tema.

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